Las bacterias se vuelven cada vez más resistentes a los antibióticos. En la búsqueda de métodos de tratamiento alternativos, los investigadores apuestan por estructuras orgánicas cuyo rastro descubrió hace cien años un aventurero de la ciencia: virus que atacan a las bacterias. La fascinante historia de estas diminutas estructuras relata procesos de curación en parte espectaculares. No en último lugar debido al consumo excesivo de medicamentos, cada vez más bacterias se vuelven insensibles a los antibióticos. Según la UE, este problema podría volverse pronto tan crítico como la cuestión medioambiental, y la resistencia a los antibióticos amenaza con convertirse en una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Por lo tanto, la investigación debe encontrar alternativas: no medicamentos milagrosos, pero sí fármacos eficaces a largo plazo. Uno de ellos ya existió en el pasado: hace cien años, el biólogo francés Félix d’Hérelle descubrió unos enigmáticos virus «devoradores de bacterias», los llamados bacteriófagos o fagos. Con ellos trató con éxito infecciones bacterianas antes del desarrollo de los antibióticos, pero su método cayó nuevamente en el olvido.

El redescubrimiento de los fagos es una aventura que recorre medio mundo: a Tiflis, en Georgia, donde la Dra. Mzia Kutateladze, en el Instituto Eliava, sigue el ejemplo de Félix d’Hérelle y trata a pacientes de todo el mundo con bacteriófagos; a Nueva York, donde bajo la dirección del profesor Vincent Fischetti se realizan experimentos con la lisina, una enzima producida por los fagos; y a París, donde nuevos ensayos clínicos dan motivos para la esperanza. ¿Es la terapia con bacteriófagos la medicina milagrosa del futuro? Documental de Jean Crépu (Francia 2019, 54 min)