Terapia con bacteriófagos para infecciones críticas relacionadas con la cirugía cardiotorácica

La resistencia bacteriana a la terapia antibiótica convencional representa en todo el mundo un reto cada vez más importante para la salud humana. Se pretende investigar si la terapia con bacteriófagos podría complementar la terapia antibiótica convencional o constituir una alternativa viable en casos críticos de infecciones bacterianas relacionadas con intervenciones de cirugía cardiotorácica.

Desde septiembre de 2015, se ha tratado a ocho pacientes con infecciones multirresistentes o especialmente persistentes por Staphylococcus aureus, Enterococcus faecium, Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella pneumoniae y Escherichia coli con preparados de bacteriófagos como última opción terapéutica, de conformidad con el artículo 37 de la Declaración de Helsinki. Los pacientes presentaban infecciones asociadas a inmunosupresión tras trasplantes de órganos, o infecciones de injertos vasculares, dispositivos médicos implantados y heridas quirúrgicas. Se administraron preparados de fagos individualizados, según el caso, de forma local, oral o por inhalación, durante distintos periodos. Todos los pacientes continuaron recibiendo antibióticos convencionales durante el tratamiento con bacteriófagos.

Resultados: Los pacientes tenían entre 13 y 66 años (media 48,5 ± 16,7), con siete hombres y una mujer. La erradicación de las bacterias diana se logró en siete de los ocho pacientes. No se observaron efectos adversos graves. (4) Conclusiones: La terapia con fagos puede tratar eficazmente las infecciones bacterianas relacionadas con la cirugía cardiotorácica cuando la terapia antibiótica convencional fracasa.
Palabras clave: terapia con fagos; infección bacteriana; cirugía cardiotorácica; infección asociada a implantes; infección asociada a injertos; infección del sitio quirúrgico

Los pacientes sometidos a cirugía cardiotorácica presentan un riesgo especialmente alto de complicaciones infecciosas potencialmente mortales. Las infecciones del sitio quirúrgico contribuyen de forma significativa a la morbilidad y mortalidad posoperatorias.
Las infecciones asociadas a implantes suelen volverse crónicas, ya que las bacterias que crecen sobre superficies artificiales tienden a formar biopelículas muy tolerantes a los antibióticos. Además, la inmunosupresión inducida por fármacos hace que los pacientes con trasplante de corazón y pulmón sean especialmente vulnerables a infecciones potencialmente mortales. Ante estos retos y el aumento mundial de la resistencia bacteriana a los antibióticos convencionales, existe una necesidad urgente de nuevos agentes y estrategias antibacterianos.
Los bacteriófagos (o fagos) son virus que infectan específicamente a las bacterias. Con la aparición de los antibióticos, la idea de utilizar bacteriófagos para tratar infecciones clínicas se descuidó durante casi un siglo, salvo en algunos países de Europa del Este y en la antigua URSS [1,2]. En los últimos años, el resurgimiento del uso de fagos líticos en infecciones bacterianas difíciles de tratar ha despertado un interés considerable; sin embargo, relativamente pocos fagos han demostrado eficacia clínica. No obstante, varios estudios de casos más recientes han informado de éxitos con la terapia con fagos local [3] y parenteral [4] con bacteriófagos naturales, así como con bacteriófagos modificados genéticamente [5].
Aquí informamos sobre una serie de casos de infecciones multirresistentes o refractarias asociadas a implantes e injertos, tratadas con éxito con bacteriófagos individualizados. La presente serie de casos incluye pacientes tratados con nuestra estrategia, descrita recientemente, de aplicación de fagos en combinación con adhesivo de fibrina. El adhesivo de fibrina es un hemostático, sellador y adhesivo tisular de dos componentes, compuesto por fibrinógeno y trombina. En este caso, la mitad de la solución de trombina se sustituye por una suspensión de fagos [6] y la mezcla se aplica intraoperatoriamente para actuar como un andamiaje o recubrimiento biocompatible que contiene fagos. Este enfoque único permite la liberación sostenida de fagos en los lugares infectados. Estos resultados muestran que la terapia moderna con fagos constituye una alternativa eficaz o un apoyo viable a la antibioterapia estándar en infecciones graves.

Resultado clínico

Paciente 1: Tras la segunda aplicación de fagos, ya no se detectaron Staphylococcus aureus, Enterococcus faecium ni Pseudomonas aeruginosa, y se interrumpió la terapia con fagos. Las bacterias no se detectaron durante 16 días tras la última aplicación de fagos y se dio por finalizada la terapia con fagos. Lamentablemente, 17 días después de la terapia con fagos, el paciente desarrolló una infección secundaria por P. aeruginosa y E. coli, que no se trató hasta un mes después en otro hospital con antibioterapia convencional. Se desconoce si el segundo aislado de P. aeruginosa era idéntico al primer aislado de P. aeruginosa; sin embargo, presentaba un antibiograma diferente al del primer aislado, lo que indicaría una infección independiente.

Paciente 2: Tras la terapia con fagos, no se detectó Klebsiella pneumoniae en muestras de lavado bronquial, pero sí en muestras de heces. Sin embargo, a diferencia de la cepa panresistente que causó la infección pulmonar, la cepa de K. pneumoniae aislada de las heces del paciente era sensible a los antibióticos.

Paciente 3: Tras la última aplicación de fagos, las muestras de hemocultivo estaban libres de S. aureus. Una tomografía por emisión de positrones/tomografía computarizada (PET-TC), realizada siete meses después de la terapia con fagos, no mostró signos de infección del injerto
Antibiotika 09 00232 g001 550Figura 1. Exploraciones PET-TC del paciente 3 antes (A) y siete meses después (B) de la terapia con fagos en la zona del injerto aórtico, y del paciente 4 antes (C) y dos meses después (D) de la terapia con fagos en la zona del dispositivo de asistencia ventricular izquierda (LVAD) y del empiema pleural. La emisión amarilla muestra el grado de acumulación del trazador (2-[18F]fluoro-2-desoxi-D-glucosa), lo que corresponde a inflamación.

Paciente 4: Tras la terapia con fagos, no se detectaron bacterias en los exudados de la herida. El dispositivo de asistencia ventricular izquierda (LVAD) no estaba infectado, como se evidenció en una exploración PET-TC dos meses después de la terapia con fagos (Figura 1D). El paciente 4 no mostró más signos de infección bacteriana; sin embargo, falleció 20 meses después de finalizar la terapia con fagos debido a las consecuencias de un fallo del injerto. Es extremadamente improbable que el fallo del injerto y el fallecimiento posterior estuvieran relacionados con la infección previamente resuelta o con la terapia con fagos.

Paciente 5: La actividad in vitro de los fagos se evaluó durante la terapia con fagos, y no hubo indicios de resistencia bacteriana frente a las cepas de bacteriófagos utilizadas. Tras la primera dosis, se detectaron de forma consistente fagos viables en el líquido de drenaje (≥104 pfu/mL) antes de realizar aplicaciones posteriores de fagos. Hasta dos semanas después de la aplicación de fagos, no hubo indicios de anticuerpos neutralizantes de bacteriófagos en el suero del paciente. No obstante, se observaron concentraciones moderadas pero constantes de S. aureus en el líquido de drenaje. Para posiblemente mejorar el aporte de fagos al lugar de la infección, se ofreció una intervención quirúrgica, que el paciente rechazó.
En los pacientes 6-8, la aplicación intraoperatoria de preparados de adhesivo de fibrina con bacteriófagos sobre dispositivos o tejidos diana dio lugar a una liberación sostenida de bacteriófagos.

Paciente 6: No se detectó S. aureus tras la terapia con fagos. La inspección de la bomba 1,5 meses después de la aplicación de fagos no mostró signos de infección ni restos del adhesivo de fibrina.

Paciente 7: La herida cicatrizó por completo y E. coli dejó de detectarse tras la terapia con fagos.

Paciente 8: La herida cicatrizó por completo y P. aeruginosa dejó de detectarse tras la terapia con fagos.

Detalles en: https://www.mdpi.com/2079-6382/9/5/232/htm

traducción automática de la fuente: Terapia con bacteriófagos para infecciones críticas relacionadas con la cirugía cardiotorácica