Un paso más cerca de la terapia con fagos para infecciones resistentes a los antibióticos
La mayoría de los experimentos sobre la terapia con fagos comienzan y terminan in vitro, en cultivos de bacterias diana. Estas condiciones tienen poco que ver con la situación real en humanos y animales. Por ello, los científicos* han creado un modelo con el que se puede simular el microentorno del cuerpo humano, donde realmente se produce la colonización bacteriana. En experimentos con este modelo se demostró que la colonia de Escherichia coli, en las condiciones del organismo, no desarrolla resistencia a los bacteriófagos, como ocurre a menudo «en el tubo de ensayo», y que los fagos destruyen con éxito la mayoría de los microorganismos diana.
Debido a la rápida propagación de cepas bacterianas resistentes a los antimicrobianos modernos, científicos y clínicos prestan cada vez más atención a los bacteriófagos: virus de bacterias que constituyen una de las alternativas eficaces y seguras a los antibióticos. Se han descrito numerosos casos de tratamiento exitoso de infecciones resistentes a los antibióticos con bacteriófagos. Sin embargo, debido a una serie de limitaciones en las pruebas y el uso, los fagos no se utilizan de forma generalizada en la mayoría de los países occidentales. Uno de los problemas está relacionado con que, en condiciones de laboratorio, es difícil reproducir el comportamiento de los fagos en un organismo. Los experimentos suelen comenzar estudiando el efecto de los fagos sobre el cultivo bacteriano en placas de Petri. Allí las bacterias interactúan entre sí, evolucionan rápidamente y desarrollan resistencias frente a los fagos probados. No obstante, las placas de Petri no reproducen las condiciones
Científicos de la University of Exeter han desarrollado* un método para reproducir este microentorno, en el que una sola bacteria puede colonizar un área determinada. Aquí no se mezcla con muchas otras bacterias; aquí se encuentra con un bacteriófago específico para ella. Con un nuevo método, los científicos descubrieron que Escherichia coli, una bacteria que a menudo causa intoxicaciones alimentarias, en un microentorno así no adquiere resistencia genética frente a los fagos y es posible destruir la mayor parte de la colonia.
El investigador principal, el Dr. Stefano Pagliara, señaló que la resistencia a los antibióticos podría ser un asesino peor que la COVID-19 si no encontramos nuevas formas de combatir las infecciones bacterianas. En su opinión, la terapia con fagos tiene un gran potencial y, cuando pase a formar parte de la práctica clínica habitual, podría salvar miles de vidas.
El artículo, publicado en la revista científica PLoS Biology, sienta las bases para comprender cómo el entorno influye en la interacción entre fagos y bacterias, algo esencial para el desarrollo de medicamentos eficaces para la terapia con fagos.
El estudio también mostró que algunas bacterias sobreviven en el microentorno sin adquirir resistencia genética frente a los fagos. Y las bacterias sobreviven gracias a tener menos receptores de fagos en su propia superficie. Los autores del trabajo señalan que, al aumentar el número de receptores de fagos en la superficie bacteriana, puede incrementarse la eficacia de la terapia con fagos. Por tanto, es necesario buscar formas de aumentar el número de receptores.
* Attrill EL, Claydon R, Łapińska U, Recker M et al. Las bacterias individuales en entornos estructurados dependen de una resistencia fenotípica frente a los fagos. PLOS Biology, 2021; 19 (10): e3001406.Doi: 10.1371 / journal.pbio.3001406



